Civilización: horma y crisol de lechuginos sin tendón acicalados de aparejos:

inquietud bucodental en la jauja del pensamiento tiple:

jaula de peritos en fiscalidad, insolencias y chaladuras;

vertedero del brío y la conciencia en el charlestón de la ciencia.

Por la amura de babor de esta nave de locos

ya se divisa en lontananza el pendón del Godo

que no precisa mantel, manicura, terapeuta ni perrito barroco.

El frenesí de los pulgares figura el malestar del entendimiento;

el abrazo entre amigos es condolencia prestada a base de zorroclocos;

la huella del afecto humano dura lo que el pestañeo de una polilla.

¡Hay Fray Jarro, que anegas los oídos todos salvo unos pocos!

¡Tormento y azote de la Numancia de los cabales y doctos!

¡Dios del rebuzno planetario que se extiende sin el menor sofoco!

Las telas y las valencias de la Cultura has desgarrado en harapos.

desdibujando del hombre sus comunes hechuras,

sus valores fraternos que otrora fueran bálsamo sin usura,

en el duelo, en la batalla, en el duro tajo y en el templo del silencio.

Al imperio del número y su conjura letal contra letra, memoria y razón

es de gran apremio darle ya despiadado jabón de nervio y corazón.